¿Cuándo interesa pasar de autónomo a SL?
Te contamos cuáles son las condiciones que pueden ayudarte a decidir que es el mejor momento para crear una sociedad limitada
Son muchas las personas, que trabajan en el régimen de autónomos, que se acaban planteando la posibilidad en algún momento de constituir una Sociedad Limitada (S.L.). Este momento suele llegar a medida que se incrementa la cifra de facturación anual y los impuestos a pagar por el autónomo alcanzan cifras importantes.
Es precisamente la posibilidad de pagar menos impuestos, el motivo por el que muchas personas deciden dar el salto de trabajar como personas físicas a constituirse como sociedad.
Por norma general, pasar de autónomos a S. L. suele resultar interesante cuando se cumpla alguna de las siguientes condiciones:
1. Tu beneficio supera los 40.000 euros y quieres invertirlo en la sociedad.
2. Quieres proteger tu patrimonio personal frente a las deudas de la sociedad.
3. Buscas financiación o trabajar con grandes empresas.
Ventajas de la Sociedad Limitada frente al trabajador autónomo
- Fiscalidad:
En primer lugar, debemos tener en cuenta la fiscalidad de ambas figuras. El autónomo tributa por tramos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). De esta manera, cuantos más beneficios tengas, más pagarás.
Sin embargo, las sociedades tienen una fiscalidad fija. Tributan por el Impuesto de Sociedades, cuyo tipo general es del 25%. Además, existe un gravamen reducido para empresas de nueva creación, pymes, microempresas, emprendedores, etc. que puede llegar a reducirse hasta un 15%. Por lo que es fundamental estar bien informado y aprovecharse de todas las ayudas, para que la carga fiscal sea menor.
Esta diferencia provoca que compense tributar como sociedad cuando los ingresos sean altos. Así no tendremos que pagar más, sino que la cuota será fija (el 25%). Por lo tanto, será recomendable pasar de autónomo a Sociedad Limitada cuando empecemos a tener beneficios a partir de 40.000 euros anuales.
Aunque debemos dejar claro que, si la intención es retirar todos los beneficios y no los vas a dejar como patrimonio de la sociedad, la situación entre mantenerte como autónomo o cambiar a S. L., para esa cifra de beneficio, será muy parecida.
- Responsabilidad:
En caso de deudas, la forma de hacer frente a esos impagos es diferente si eres trabajador autónomo o empresa. En caso de ser trabajador autónomo, deberás responder ante esas deudas con tu patrimonio personal, presente y futuro. Esto quiere decir que si alguna vez no puedes hacer frente a tus pagos, como la cuota de autónomos, los suministros de tu local, el pago de las mercancías, etc., los proveedores pueden saldar tus deudas con tus bienes personales.
En cambio, en las Sociedades Limitadas sí que hay una protección del patrimonio personal. La responsabilidad de los socios se reduce al capital aportado por cada uno de ellos. Así que, si aportaste los 3.000 euros necesarios para constituir la sociedad, solo arriesgarás ese capital, ya que la sociedad responde con sus propios bienes.
- Acceso a la financiación:
Para un trabajador autónomo es mucho más difícil obtener financiación que para una Sociedad Limitada. Y es que la mayoría de los bancos les solicitan una mayor cantidad de avales o garantías.
Además, si buscas trabajar con grandes empresas, es necesario ser una Sociedad Limitada. Éstas necesitan conocer la solvencia, garantía del suministro y otros datos que sólo pueden saber si eres una sociedad ya que estos datos no se registran para los autónomos.
Por lo tanto, ser una Sociedad Limitada te otorga mayor capacidad de negociación con entidades financieras y con grandes empresas.

